Resumen
Objetivo: Realizar una revisión del impacto del parto clínico y medicalizado en la vida de las mujeres, así como la importancia de contar con información adecuada durante el preparto para evitar la violencia obstétrica. Revisión bibliográfica: Hasta fines del siglo XVIII, los partos eran realizados por parteras, sin embargo, con la implementación de las facultades de medicina, se produjo un cambio en este escenario, volviéndose altamente medicalizados y con procedimientos rutinarios, que dieron lugar a la violencia obstétrica. Una serie de violaciones a los derechos de las mujeres y pérdida de autonomía llevó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y al Sistema Único de Salud (SUS) a crear políticas y programas de salud orientados a prácticas humanizadas, así como leyes que garanticen el deseo de la parturienta, con el objetivo de reducir los procedimientos. Las cesáreas, la episiotomía, la maniobra de Kristeller y el uso de oxitocina son algunos de ellos, que deben ser discutidos durante el pre, intra y posparto, ya que generan miedo e inseguridad en la familia, debido a la historia marcada por la violencia y la deshumanización. Consideraciones finales: Por lo tanto, la participación activa de los profesionales de la salud combinada con la atención humanizada es fundamentales para reducir las cifras alarmantes de violencia obstétrica y, en consecuencia, reducir las secuelas que se provocan en la vida reproductiva y sexual de las mujeres.
