Resumen
Objetivo: Analizar las dificultades del diagnóstico precoz del síndrome de Asperger y sus impactos psicosociales en la vida del paciente. Revisión bibliográfica: El síndrome de Asperger (SA) se manifiesta inicialmente en la infancia, especialmente entre los 5 y los 9 años de edad, sin embargo, debido a síntomas sutiles y casi imperceptibles, se diagnostica con mayor frecuencia en la adolescencia o incluso en la edad adulta. Además, la familia y / o los cuidadores juegan un papel importante en este proceso de descubrimiento del síndrome. Prestar atención al desarrollo rutinario del niño, notar retrasos en el habla, falta de contacto visual, repetición de movimientos e intereses peculiares son fáciles de percibir. La búsqueda de un especialista temprano puede traer este diagnóstico inicial y, en consecuencia, animar al niño a aprender correctamente. Estas intervenciones pueden reducir significativamente las dificultades de socialización y comportamiento, así como otras comorbilidades asociadas. Consideraciones finales: Aunque es una patología sutil y de difícil diagnóstico, el pronóstico de la EA se considera positivo. Si se realiza temprano, sería extremadamente valioso y se asocia con ganancias significativas para el paciente.
